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Capitulo 2: ¿Novios?

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Capitulo 2: ¿Novios?

Mensaje  Amu Hinamori el Vie Ene 28, 2011 9:17 am

“EL JUEGO DEL AMOR”


Capitulo 2: “¿Novios?”



Hoy empiezo en el nuevo colegio, es la primera vez que voy a ir a un curso donde no conozco a nadie, estoy nerviosa y a la vez la ansiedad invade mi ser como nunca antes. Extrañaré a mis amigas de antes, eso no lo dudo, pero aun las seguiré viendo y hablando con ellas por chat y mensajes de texto, espero conocer personas agradables en esta institución, eso sin sería algo realmente bueno. Alexander me dijo que me iba venir a recoger a eso de las 7:50 am, la escuela no queda muy lejos y como mi mamá nos va a llevar supusimos que con diez minutos sería suficiente para llegar puntual.

Admito, me he levantado demasiado temprano, 6:30 am aunque mama ya esta levantada, lo sé por el sonido de la cafetera, la cual ella enciende cada mañana al despertar. No tengo muchas ganas de levantarme pero mi estomago reclama por algo de comida, el otoño de este año es cálido así que no hace falta que me abrigue para bajar con mi camisón está bien, aparte es mi casa y cambiarme ahora, cuando mi cuerpo reclama algo de comida no es bueno para mi salud. Las escaleras color negro de mi casa no son muy altas pero algunas veces me da vagueza bajarlas. La cocina de mi casa está al lado del living donde se encuentra la mesa principal aunque también hay una en la cocina a parte del desayunador, esos típicos de las películas yanquis con las sillas altas. Arrastro las pantuflas al caminar, es obvio que aun me siento un poco cansada, entre a la cocina con ese paso.

-Buenos días mama- Dije con voz suave al pasar por su lado –Buenos días Alex…- ¿Alex? ¿Qué hace aquí tan temprano? -¿Qué rayos haces aquí tan temprano?- Aunque se lo pregunte casi gritando el ignoró mi pregunta

-Hola, bonito pijama, me encantan los ositos-
Contesto en un tono burlón, ignorando por completo mi comentario, admito que me molesto

-Es hermoso, y más aún porque es el camisón que me regalo tu madre para mi cumpleaños- Agregue quitándome la culpa de lo infantil del camisón

-Lo sé, lo elegí yo- Comento en un tono que me dio a pensar que era verdad lo que estaba diciendo

-Eso explica mucho…- Respondí sin tener mucho más que decir

Abrí la heladera, saque la leche, tome un vaso y me senté al lado de él. Me serví la leche mientras mi mama tenía una charla no muy interesante con Alexander, la verdad no me molestaba que conversara con mi madre, pero ella a veces decía cosas innecesarias, se que él conoce todo sobre mi, pero ella no tiene que andar recordando momentos de mi vida que prefiero no mencionar. El ambiente quedo silencioso por unos segundos, entonces lo mire fijamente, le sonreí como de costumbre, iba a decirle algo pero ya me olvide que, mi memoria había estado fallando de esta forma últimamente cuando le miraba fijamente, no entiendo el porqué, tal vez sea solo mi imaginación o quizás me este volviendo loca.

Me levante de mi asiento y lave el vaso donde había bebido la leche, mi mama subió arriba a maquillarse. Alexander apoyó uno de sus codos sobre el mármol de la mesada, reposando su cabeza sobre la mano de este brazo; me miro con aquella sonrisa tan deslumbrante y peculiar tan propia suya, sin que yo pudiera tener reacción alguna más que simplemente sonreír ante ese hecho.

-Insisto en que me gusta el pijama- Comento sin borrar aquella bella expresión deslumbrante en su rostro

-Ya basta Alex- Dije en un tono antipático –Me voy a cambiar- Agregue comenzando a retirarme del lugar

-¿Puedo ir con vos?- Cuestiono tomándome del brazo, mirándome fijamente, con una sonrisa bastante picarona

-No, ya no tenemos 6 años- Argumente con cordura –Aparte ver mi ardiente cuerpo no sería bueno para vos y menos antes de entrar a la escuela- Solté una sutil carcajada luego de haberle guiñado el ojo y me dirigí a mi cuarto

Obviamente había sido sarcástica con mi último comentario y supongo aquella pregunta había sido solo para molestarme al igual que yo hice con él, pero a veces la expresión que muestra al tenerla me hace dudar. Basta. No debo pensar en ello, que dos adolescentes se cambien juntos solo llevaría a... ¿Eso con Alex? No, ni pensarlo.

Estrene mi nuevo uniforme y me maquille, solo un poco ya que no podía usar demasiado en la escuela y baje de nuevo. He admitir, tardo bastante en arreglarme, más cuando es el primer día clases y aun más si tengo que dar mi primer impresión en un colegio, lo admito soy de naturaleza coqueta ¿y qué? Me encanta verme bien, no importa si es para ir a comprar al almacén de la esquina tengo que verme linda. Si, si tengo un ego muy grande o tal vez solo sentido común ¿o será sentido de la moda?, no importa pero soy así y nadie me va han cambiar, créanme ya lo han intentado y fracasado en aquel burdo intento.

Al bajar las escaleras estaba Alexander parado, mas bien, afirmado sobre la pared con su mochila colgada al hombro y una cara un tanto “cool” de aburrimiento. Lo golpee con el hombro al pasar y le sonreí burlonamente, mientras él me miraba diciendo ‘¡Que chica mas desubicada!’ y me empujo suavemente con una de sus manos, lo mire con cara desafiante, sin el propósito de no hacer nada más que soltar un suspiro, cambiando la expresión en mi rostro y llamar a mamá para que nos llevara, quien vino inmediatamente, bueno lo más rápido que una madre puede venir y nos abrió el auto para que subiéramos.

Lo más interesante del viaje rumbo a la nueva institución fue mirar el cuero negro del lujoso mercedes que mama se había comprado hace menos de un mes. La entrada de aquella nueva secundaria era bastante llamativa y con clase. Mi madre estaciono el auto frente la puerta aunque estaba tan concentrada en la arquitectura del lugar que recién me di cuenta que el vehículo se había detenido cuando Alexander abrió caballerosamente mi puerta y me extendió su mano.

-Baje Princesa Alexandra- Dijo en un tono adulador

-No me llames así- Conteste bruscamente

-Está bien, Aly- Corrigió mientras tomaba su mano y me bajaba del auto

La verdad es que yo y el nos llamamos igual, al principio nos causo gracia y extrañeza pero hace poco y no sé porque comenzó a molestarme un poco, será que tenemos tanto en común que necesito que nos diferenciemos por lo menos en algo. A los siete años comenzamos a llamarnos diferente, yo lo apode Alex y el a mi Aly, el sobrenombre me gusto bastante así que no tuve problema en aceptarlo, el creo que lo sintió igual. Al principio fue un poco raro ya que siempre habíamos sido llamados por nuestros nombres, pero luego de un tiempo todas las personas a nuestro alrededor comenzaron a llamarnos igual, incluso las personas con las que menos hablábamos en el colegio. Ahora, entrando a una nueva secundaria, donde nadie nos conoce podré diferenciarme un poco de él o al menos, no estar ‘estandarizada’ como su hermana, ni que los chicos se alejen de mi por creer que ando con el. Bueno, al menos espero que eso no sea así.

En los pasillos y en el salón, cuando voy al baño o cuando salgo al patio, todos me miran raro; según me comento la chica que se sentó a mi lado en literatura es muy extraño que reciban alumnos nuevos, supuse es por eso lo de las miradas. He hecho algunos nuevos amigos y admito la gente es bastante agradable aquí, cosa que en verdad me alegra. Hay solo una cosa que me parece raro, bueno al menos no es lo usual, no haber visto a Alexander desde el inicio de clases, quisiera preguntarle cómo le esta lleno con sus nuevos compañeros, me he encontrado un poco distraída a causa de preocuparme por él.

El patio del colegio es bastante grande y muy verde al contrario, del que hay en mi vieja escuela el cual posee el pasto más amarrillo y descuidado que he podido apreciar, también posee varias canchas deportivas, sin dudas amplias y listas para usar. Camine por ellas tranquilamente, apreciando el paisaje hasta llegar a un gran árbol que había junto a unas mesas. Me senté, no en unas de las sillas sino sobre el césped y bajo la sombra de aquel árbol, corría una leve brisa que movía con gracia mi cabello. Todo parecía tranquilo y solitario, entonces lo vi por primera vez. Un chico alto, de pelo castaño y profundos ojos azules, me llego a cautivar, es más esta es la primera vez que siento atracción hacia un chico. El se acerco tímida pero decididamente hacia mí, observándome de manera no muy directa de la misma manera que yo lo hacía. Se sentó junto a mí, en esos momentos experimente un escalofrió en mi cuerpo junto a una leve presión en el pecho que no se fue mientras él se encontraba a mi lado.

-Eres nueva ¿no?- Emitió en un tono que mas que interrogatorio se oía a afirmación, mientras me observaba discretamente

-S-si- Titubeé por primera vez frente a un chico –M-Me llamo Alexandra, p-pero decime Aly mejor- Agregue casi sin pensar

-Bueno Aly, yo soy Ángel, encantado de conocerte- Dijo en un tono cortes

Continuamos hablando por un rato. Ángel era un tanto gracioso por lo que me reí varias veces a medida que avanzaba la conversación, juro que llegue a reírme a carcajadas pero en esos momentos llego él. Me tomo de brazo impulsivamente y me paro, miro desafiante a Ángel y termino nuestra conversación llevándome forzadamente con él. Sin soltarme me llevo hasta la puerta cerca de un corredor, me miro fijamente algo resentido aunque había algo en su mirada que no podía deducir un sentimiento que no había visto en el jamás, le devolví la mirada de manera suave y hable:

-¿Qué haces Alex?- Le cuestione, observándole ahora si con extrañeza

-No… No lo sé- Contesto mirando al suelo

-¿Cómo que no sabes?- Pregunte en vos un tanto elevada, a decir verdad estaba un tanto molesta

-¡Simplemente no lo sé!- Dijo alterado, soltándome bruscamente el brazo –Solo no te acerques más a él- Ordeno con voz más suave y algo avergonzado se fue, aun sin haberme mirado a los ojos

Suspire y con paso un poco acelerado me dirigí al próximo salón, ya casi era la hora de Idioma, siendo mi primer día no podía llegar tarde. Algo peculiar de este colegio es que los salones no están asignados según la división de curso (a-b-c) curso, sino según la asignatura, claro que tus compañeros siempre son los mismos. Un poco este cambio me agrada es interesante como ver el colegio de otra manera, aunque igual tenes que estudiar. Idioma por suerte era mi última materia y luego de ochenta minutos de clase estaría libre para ir a casa.

El timbre sonó, dándole una alegría a mis oídos, la verdad no me disgustaba idioma y menos aun si se trata de ingles pero no me pude concentrar ni un poco en clase por la actitud que había tenido Alexander en el anterior recreo. No entendía la impulsividad de Alexander, me tenía preocupada ¿Acaso pensaba que si conseguía novio no podría ser más su amiga? ¿Qué lo que pasaba por su cabeza? Ahora mismo, simplemente no entiendo a mi amigo. Estaba a punto de salir del salón cuando la misma chica con la que había conversado un poco en literatura me interrumpió, ella era morena y de cuerpo formado como una latina con todas las letras.

-Oye Aly… Aquel chico bronceado y de ojos claros… ¿Cómo lo digo?... Mmm… ¿Están saliendo?- Dijo en un tono un tanto curioso, aunque por lo que podía deducir, interesada en lo que fuera a contestar. Comencé a caminar fuera del salón en su compañía

-Bueno… Alex es…- Alguien me abrazo por detrás, no pude seguir hablando aquello me había tomado por sorpresa

-Su novio- Completo una voz familiar, que claramente era nada más y nada menos la de Alexander

Lo mire desconcertada aunque sin poder decir una palabra, Brenda, mi compañera de clases con la que estaba hablando continuo sin dejarme que le explicará nada, apañando este jueguito que había comenzado mi amigo.

-¡¡Lo sabia!!- Casi grito entusiasmada –Mi intuición nunca falla- Se elogio ella misma

-Me la llevo- Dijo Alexander –Debo llevarla a casa- Continuo haciéndose el galán mientras yo estaba sin habla, comenzando a caminar, llevándome con él y saludando a aquella ingenua chica con la mano

-¡Esperen!- Exclamo la ilusa provocando que nos volteáramos –Con algunos chicos vamos a ir a un café que está de moda, si quieren pueden venir- Nos invito mostrando cierta esperanza en que fuéramos en su rostro

-Lo siento, pero no- Comentó con una falsa sonrisa Alexander

-Irán varios chicos de quinto también- Insistió, diciendo que los compañeros de el también asistirían

-Tal vez la próxima, chau, chau- Se despidió mientras yo aun me recuperaba del shock de aquellas palabras

Debíamos ir a casa a pie y eso era lo único que se podía, oír nuestros pasos, el brazo de Alexander aun rodeaba mi hombro, pero por alguna razón no me molestaba. Lo miraba de reojo cada vez que podía tratando de explicarme porque había dicho aquello frente a Brenda o porque había actuado así frente a Ángel. Fracase en el intento, ciertamente había algo que me ocultaba aunque me daba miedo preguntar que era, ya lo había leído en sus ojos antes pero sinceramente no sé que es aquello que me oculta y que ni siquiera me da indicios mediante su habla de lo que es. Distraída en mis pensamientos casi me choco con un poste, de no ser porque Alexander me salvo.

-Ten cuidado- Me dijo simplemente y volteo su mirada al frente

-Alex ¿Por qué le dijiste eso a Brenda? Eso es mentira- Cuestione mirándole a la cara, impulsivamente, sin siquiera poder notar una reacción en el. De repente me miro firmemente

-Es cierto desde hoy tu y yo somos novios- Afirmo mirándome un poco avergonzado, pero sin duda con cierta picardía en sus ojos

-¡¡¿Qué?!!- Respondí sin pensar por la sorpresa, desconcertada aún más que antes

-Si- Contesto firmemente –Aly yo te amo- Entonces no sé porque comencé a reír

-No bromees- Le dije, mientras trataba de contener mi risa nerviosa –Somos como hermanos, yo también te amo- Claramente quería evadir la situación

-Sí, solo se me ocurrió jugarle una broma a los del nuevo colegio, finjamos ser novios- Me ofreció con una risa que sentí un tanto falsa

-Mmm… está bien solo porque sos vos- Acepte sonriente

Me acerque a darle un beso en la mejilla y luego comenzamos a caminar de nuevo, ahora su brazo ya no se encontraba sobre mi hombro lo que me dio un poco de angustia, no sé por qué. La escena que había vivido hace unos momentos no la podía entender o asimilar, solo sé que ahora frente todos los chicos de la institución Primavera yo soy la novia de Alexander. Pero ¿Qué pasaría si comienza a gustarme alguien? Alguien como Ángel, si estoy con el ¿Estaría engañando a Alexander? Jamás he tenido un novio ¿Cómo jugar a esto? Me había metido en un lio sin siquiera pretenderlo, estaba en problemas pero ya no había marcha atrás.

Esa tarde Alexander no se quedo a tomar el té como es de costumbre, aunque note en su cara cierta expresión de tristeza o, quizás, aquellos gestos contenía un poco de enojo. Al llegar a mi casa, simplemente dijo que estaba cansado y se fue, mucho no creí esas palabras, nunca ha sido bueno mintiendo y dudaba que mejorase ahora. Al verlo irse a su casa sentí un poco de soledad, estaba acostumbrada a pasar toda la tarde con él y realmente lo extrañaba, aunque ahora necesitaba un poco de tiempo para pensar. Habían muchas cosas que no tenían sentido en mi cabeza, miles de preguntas sin respuestas, en su mayoría todas acerca de Alexander y como tendría que actuar con el mañana cuando me lo encuentre en el colegio y otras sobre aquel bello chico llamado Ángel.


...Continuará...
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